¿QUÉ ES LA DISLEXIA?

Tradicionalmente la organización mundial de la salud (OMS, 1997- CDI 10), define la dislexia como un trastorno específico de la lectura cuyo “rasgo principal es una dificultad específica y significativa en el desarrollo de las habilidades para la lectura que no puede explicarse únicamente por la edad mental, problemas de precisión visual, o una escolarización inadecuada”.

Actualmente, Jesús García Vidal y Daniel González Manjón, en su libro “Dificultades de aprendizaje e intervención psicopedagógica” definen la dislexia como un trastorno de base neurobiológica, ya sea estructural o funcional, que resultaría responsable de un conjunto más o menos amplio de disfunciones neurológicas (Molina, 1991).

SÍNTOMAS DE LA DISLEXIA

Lo primero que tenemos que destacar es que la dislexia no solo refleja dificultad en todos aquellos aspectos relacionados con la lectoescritura, pues comúnmente, las personas con este trastorno pueden presentar dificultades en la velocidad de procesamiento, habilidades motrices o incluso en la percepción visual y/o auditiva. Es habitual que afecte también a la memoria a corto plazo, organización, secuenciación y/o lenguaje habado.

Se pueden identificar algunos síntomas, aunque no necesariamente se deben dar para presentar dislexia, los más habituales son:

  • Problemas en la lateralidad.
  • Dificultades en las nociones espaciales y temporales.
  • Dificultad en la pronunciación de algunas palabras.
  • Trasposición de letras, inversiones de sílabas y letras, cambio en el orden de los números.
  • Lectura con errores y muy costosas.
  • Problemas de concentración en tareas que impliquen lectoescritura.
  • Dificultad para seguir instrucciones.
  • Dificultad para aprender rutinas.
  • Problemas de memoria a corto plazo.
  • Problemas para mantener la atención.
  • Problemas de estado de ánimo.

TIPOS DE DISLEXIAS

En primer lugar hay que tener claro que dentro de la dislexia hay una gran variación individual a pesar de que, teóricamente, se presenta una sintomatología común, por tanto, podríamos decir que este trastorno presenta diversas formas, según las alteraciones específicas que conlleve.

Cuando hablamos de tipos de dislexia, se suele realizar básicamente dos diferenciaciones:

  1. Dislexia adquirida: es aquella dislexia que aparece como consecuencia de alguna lesión cerebral concreta.

Tal y como recogen Jesús García Vidal y Daniel González Manjón en su publicación Dificultades de aprendizaje e intervención psicopedagógica, los tipos de dislexias adquiridas se pueden clasificar en:

  • Dislexia periférica: el problema principal se relaciona con el control de los movimientos oculares y/o con el análisis visual de los signos lingüísticos. En esta dislexia periférica, descrita principalmente por Shallice y Warrington, se identifican los siguientes subtipos:
  • Dislexia atencional, descrita por Patterson y, caracterizada por la posibilidad de reconocer letras aisladas y palabras globalmente pero siendo imposible la lectura de las letras cuando forman palabras.
  • Dislexia visual, descrita por Marshall y, en la cual se producen numerosos errores debidos a la similitud visual de la palabras escritas y consideradas globalmente (por ejemplo, sal y sol). En esta dislexia, es muy frecuente sustituir las palabras por aquellas más utilizadas.
  • Dislexia letra a letra, descritas por Patterson y Kay y, en la cual la persona afectada necesita leer cada letra de la palabra, habitualmente en voz alta antes de acceder a la lectura de la palabra completa.
  • Dislexias centrales. El paciente manifiesta graves dificultades de la lectura como consecuencia de la alteración del funcionamiento de las rutas que hacen posible el acceso al léxico y pueden clasificarse en:
  • Dislexia fonológica: caracterizada por un deterioro de la ruta fonológica, lo que provoca dificultad de lecturas nuevas. Como afirman Beauvois y Derouesné, estos pacientes no presentan problemas articulatorios ni problemas perceptivos o asociados. Los pacientes con este tipo de dislexia pueden presentar síntomas diferentes en función de los componentes de la ruta indirecta que estén afectados.
  • Dislexia superficial: en este caso es la ruta visual o directa la que está dañada. Los pacientes con esta dislexia pueden leer cualquier agrupación de palabras que sigan las reglas de conversión grafema-fonema pero siempre de forma indirecta. Con esta dislexia se presenta dificultad en la lectura de extranjerismos y con los homófonos al no poder procesar de forma correcta la forma ortográfica de la palabra.
  • Dislexia semántica: Bub, Cancellierre y Kertesz destacan que los pacientes que presentan este tipo de dislexia adquirida, presentan deterioro en la conexión entre el léxico visual (forma de la palabra escrita), el sistema semántico (conjunto de significados) y la ruta fonológica (pronunciación de las palabras).
  • Dislexia profunda: tal y como marcan Marshall y Newcombe, este tipo de dislexia se identifica cuando están dañadas ambas rutas de lectura. La mayoría de los sujetos con esta afectación presentan grandes dificultades con las palabras abstractas, funcionales y verbos y sustitución de palabras por asociación semántica cuando la palabra sustituta y la sustituida no tienen similitud ninguna (sustituir mar por océano o rico por dinero).
  1. Dislexia evolutiva: no se identifica lesión cerebral que haya producido la dislexia. Suele ser la más frecuente en el ámbito escolar. Jesús García Vidal y Daniel González Manjón identifican diferentes tipos de dislexias evolutivas, según la ruta de procesamiento o acceso al léxico que están afectadas:
  • Dislexia fonológica: se identifica un mal uso de la ruta fonológica de la lectura. Estos disléxicos presentan problemas en la vía indirecta que utiliza la conversión grafema-fonema. Las personas con este tipo de dislexia, realizan una lectura superficial de la palabra y deducen lo que pone. Esta forma de lectura puede generar errores en la lectura, por ejemplo puede leer “casa” cuando en realidad pone “caso”. Los sujetos con este tipo de afectación pueden leer las palabras familiares pero no las que son poco familiares o pseudopalabras. Estos disléxicos presentan dificultad asociada a la frecuencia de las palabras pero no a su longitud. Para poder diagnosticar este tipo de dislexia es fundamentar evaluar si existen diferencias significativas entre la lectura de palabras y la de pseudopalabras.
  • Dislexia superficial: en este caso, la dificultad está asociada a la ruta directa. En este tipo de dislexia, la lectura de palabras se realiza a través de la asignación del valor fonológico a los grafemas, es decir, la lectura se produce utilizando la ruta fonológica. Normalmente, con esta dislexia se identifica gran dificultad para leer palabras de forma global, por lo que su lectura tiende a ser lenta, titubeante, carente de fluidez. Es habitual que realicen tanteo para ver si aciertan en la pronunciación. Además es común identificar dificultades con los homófonos al no poder distinguir bien la variante de aquel al que se trata.
  • Dislexia mixta o profunda: ambas formas de acceso al léxico están dañadas. Estos disléxicos se caracterizan por la extrema dificultad para adquirir una lectura mínimamente eficaz. Se identifican errores semánticos, es decir, que se lean unas palabras por otras que no tienen ningún parecido visual pero sí semántico.

A parte de los errores semánticos, presentan dificultades para leer pseudopalabras, palabras función, verbos y palabras poco frecuentes, cometiendo numerosos errores visuales y derivativos a la hora de leer y presentando dificultades para acceder al significado.

Normalmente en el ámbito educativo vamos a hablar de dislexia del desarrollo o de dislexia evolutiva, ya que la dislexia adquirida es aquella provocada tras una lesión cerebral en las áreas encargadas del procesamiento lectoescritor.

CAUSAS DE LA DISLEXIA

Actualmente, y a pesar de la gran cantidad de investigaciones realizadas sobre la dislexia, las causas de este trastorno no están aún del todo determinadas. No conocemos de forma concreta las causas de la dislexia, ya que el cerebro es un órgano muy complejo que presenta grandes dificultades para realizar su estudio de forma concisa.

Diversos estudios de neuroimagen, han llevado a creer que la dislexia tiene una base neurobiológica, es decir, en los cerebros de los disléxicos se produce una alteración durante la formación neuronal, en la que cierto grupo de neuronas y células gliales no migran adecuadamente durante el desarrollo embrionario, formándose unos cúmulos, llamados ectopias, que desorganizan las conexiones del interior de la corteza implicadas en los procesos de lectoescritura. Esto explicaría la variada sintomatología de la dislexia, ya que estos cúmulos de neuronas pueden establecerse en diversas áreas cerebrales, provocando así, distintas manifestaciones. Por otro lado, se ha demostrado que la exposición a nicotina, bebidas alcohólicas, drogas o infecciones durante el embarazo que puedan alterar el desarrollo cerebral del feto son también factores de riesgo. Otras de las causas que pueden provocar dislexia son el nacimiento prematuro e incluso el bajo peso al nacer.

Además, se sabe que existe un componente genético. Se estima que la dislexia tiene más de un 60% de carga genética determinado por la herencia de ciertos genes que predisponen a padecer la enfermedad. En los procesos implicados en la lectura se ha identificado la presencia del gen dcd2 y en los pacientes con dislexia se identifica una menor actividad de dicho gen. Este y otros factores genéticos están siendo estudiados en la actualidad, para intentar hallar las causas y la cura de la dislexia.

Otros factores relacionados con este trastorno son:

  • Lesiones cerebrales. Este tipo de lesión genera las dislexias adquiridas, de ellas hablamos en profundidad en el apartado “tipos de dislexias”.
  • Falta de dominancia cerebral: el cerebro está dividido en dos hemisferios. La falta de dominancia cerebral hace referencia al uso de las dos partes del cerebro, dando lugar a dificultades de dominar con eficacia el cuerpo, incluyendo las manos y los dedos a la hora de escribir, así como dificultades en los procesos de los que se encarga cada hemisferio.
  • Mala conexión entre los dos hemisferios cerebrales.

Como conclusión, podemos destacar que a pesar de estos últimos descubrimientos aún no se tiene certeza de cuál es la etiología exacta de la dislexia, aunque, podríamos decir que la dislexia tiene un origen neurobiológico, con una importante carga hereditaria y que predomina la teoría del déficit fonológico como causa principal de las dificultades lectoras en disléxicos. Por lo que, en general, podríamos aclarar que las causas de la dislexia corresponderían a la disfuncionalidad de alguna región o regiones cerebrales implicadas en la ejecución de la lectoescritura. Teniendo en cuenta que cada sujeto disléxico tendrá afectados distintos sistemas neuronales, lo que explicaría la variada sintomatología de la dislexia y destacaría la importancia de establecer un diagnóstico diferencial riguroso para poder determinar las estrategias de intervención más adecuadas en cada caso.

¿CÓMO SE PUEDE DIAGNOSTICAR LA DISLEXIA?

Las investigaciones actuales reafirman y concluyen que el origen es una afectación del procesamiento fonológico, es decir, el niño tiene muchas dificultades en asociar el sonido con la letra que le corresponde, desencadenando errores al leer y al escribir. Es por ello, que es en la etapa escolar donde se identifica un mayor impacto.

Los primeros síntomas se detectan ya en etapa infantil, pero se  diagnostica una vez finalizado 2º de primaria.

Nunca se debe esperar hasta 2º de primaria para intervenir y trabajar la dislexia, la intervención debe ser lo más pronta posible una vez identificadas las dificultades. La dislexia no se puede diagnosticar a temprana edad, ya que debemos observar una discrepancia del nivel de lectura de dos años como mínimo, y no es hasta los 8 ó 9 años, cuando esto se puede contrastar. A pesar de ello, el diagnóstico no es tan importante como la prevención, por lo que desde edades muy tempranas se pueden detectar ciertas peculiaridades que, aunque no nos den la certeza para establecer el diagnóstico, nos pueden guiar para llevar un seguimiento y/o intervención preventiva que paliará significativamente los efectos de una posible dislexia futura o que simplemente beneficiará el desarrollo y aprendizaje de los sujetos. La detección precoz, por tanto, es esencial tanto para la reducción de la gravedad del trastorno como para evitar las consecuencias emocionales que puede generar el hecho de tener una dificultad de aprendizaje en un área que es tan esencial a nivel académico.

Una vez que se sospecha de la existencia de dislexia, lo más apropiado es que la valoración la realice un equipo multidisciplinar, en el que  cada profesional aplique las pruebas que le competen. Una evaluación multidisciplinar completa es la llevada a cabo por un logopeda, psicopedagogo o pedagogo, psicólogo o neuropsicólogo.

Para diagnosticar la dislexia, tenemos que destacar que no existe una sola prueba que pueda diagnosticarla pero es fundamental realizar una evaluación multidisciplinar. Previamente a las pruebas, se deben tener en cuenta varios factores, como son:

  • El desarrollo de paciente: el historial médico será importante para descartar posible afección médica. En caso de no existir ningún problema de salud que pueda estar interfiriendo en el rendimiento escolar del niño/a, se tendrán que destacar otros puntos detallados a continuación.
  • Temas educativos e historia clínica. Probablemente, se realicen preguntas sobre estos temas y es importante saber sobre las enfermedades hereditarias de la familia más cercana.
  • La vida en el hogar. El terapeuta que realice la valoración del pequeño puede pedirle una descripción de la familia y la vida en el hogar, como quiénes viven en el hogar y si hay problemas de convivencia que generan dificultades emocionales.
  • Cuestionarios. Una fuente de información importante son todos los contextos relacionados con la persona sospechosa de la afectación de dislexia. Para ello, suele ser común pasar cuestionarios a la familia y al contexto escolar para conocer su comportamiento y aptitudes en dichos contextos.
  • Análisis psicológico. Un aspecto importante es su estado de salud mental. Esto puede ayudar a determinar si los problemas sociales, la ansiedad o la depresión limitan las habilidades de tu hijo.
  • Pruebas de lectura y otras habilidades académicas. Es necesario realizar una serie de pruebas didácticas/psicopedagógicas para que el experto en lectura analice el proceso y la calidad de las habilidades relacionadas con la lectoescritura.

Para diagnosticar la dislexia es necesario realizar una evaluación previa de todos los procesos, conductuales y cognitivos, implicados en la lectoescritura, cuyos resultados deben cumplir los criterios establecidos por el DSM-IV, de exclusión, discrepancia y especificidad. Además, para defender el diagnóstico de dislexia evolutiva, se tendrán en cuenta otros aspectos importantes como los antecedentes genéticos y el tipo de intervención específica que ha recibido el sujeto.

En resumen, deducimos que lo más importante es realizar un diagnóstico detallado y exhaustivo, que nos ofrezca un perfil de rendimiento específico, con el fin de establecer estrategias de intervención adecuadas a cada niño y llevar a cabo programas de intervención y prevención lo antes posible.

Como recoge José Luis Galve Manzano en su publicación “Evaluación psicopedagógica de las dificultades de aprendizaje”, algunas de las pruebas de las que disponemos para evaluar la dislexia desde un enfoque centrado en los procesos o comprensión son:

  • PROLEC: Batería de evaluación de los procesos lectores.
  • PROLEC-SE: Batería de trece pruebas para evaluar y detectar dificultades lectoras en adolescentes de 12 a 18 años (de 1º de ESO a 2º de Bachillerato).
  • BECOLA: Batería de Evaluación Cognitiva de la Lectura y Escritura.
  • ECLE-1-2-3: Pruebas de Evaluación de las competencias de la comprensión lectora.
  • BEL: La Batería BELde Evaluación de la Lectura es una prueba que se aplica individualmente.
  • TEYL: test de lectura y escritura. Esta prueba permite analizar si un niño/a tiene dificultades o no en los procesos de escritura, permitiendo conocer el nivel de procesamiento en el que se dan dichas dificultades y la causa de ellas.
  • VAVEL: prueba de valoración del vocabulario español. Creo que hay de varios niveles. No sé si tenemos que especificarlo.
  • DST-J: Batería breve de screening o detección rápida de la dislexia.
  • BIL 3-6: Batería de inicio a la lectura.
  • LEE: Test de lectura y escritura.
  • PEREL: Prueba de Evaluación del Retraso en Lectura, tiene como objetivo la evaluación del nivel lector de escolares de Primaria.
  • TECLE: Test colectivo de la eficacia lectora.
  • TECOR: test colectivo de discriminación ortográfica.

Este mismo autor recoge el nombre de las pruebas que pueden ser utilizadas para realizar la evaluación de la dislexia, centradas en un enfoque neuropsicológico. Estas son:

  • CUMANES: es una batería para evaluar el nivel del desarrollo neuropsicológico globalde los niños e incide especialmente en la evaluación de las funciones mentales superiores que más influyen en los procesos de aprendizaje y en la conducta durante la infancia.
  • CUMANIN: Permite evaluar, de forma sencilla y eficaz, diversas áreas que son de gran importancia para detectar posibles dificultades de desarrollo en unas edades que por coincidir con el inicio de la etapa escolar son esenciales en la evolución de los niños: Psicomotricidad, Lenguaje articulatorio, Lenguaje expresivo, Lenguaje comprensivo, Estructuración espacial, Visopercepción, Memoria icónica, Ritmo, Fluidez verbal, Atención, Lectura, Escritura y Lateralidad.
  • LURIA-DNI: es una batería neuropsicológica centrada en una evaluación más cualitativa que cuantitativa, al no contar datos normativos.
  • BETA: batería para la evaluación de los trastornos afásicos.
  • RIENAL: Repertorio de Instrumentos para la Evaluación Neurolingüística de las Alteraciones del Lenguaje.
  • EPLA: evaluación del procesamiento lingüístico en la afasia.
  • TEST BARCELONA: Programa Integrado de Exploración Neurospicológica.

¿CÓMO DIAGNOSTICAMOS LA DISLEXIA EN VITAL?

Cuando una familia asiste a nuestro Centro, lo primero que concertamos es una cita informativa gratuita con la coordinadora del área implicada en el posible tratamiento.

Tras recoger los datos iniciales, personales, médicos y académicos y analizar la situación y circunstancias del/la paciente, es habitual la recomendación de una evaluación multidisciplinar (prioritariamente del área de Psicopedagogía).

Si el paciente ya ha sido diagnosticado, no se realizará una nueva evaluación. En las primeras sesiones se realizarán diferentes actividades para determinar el punto de inicio del tratamiento.

En la evaluación multidisciplinar (Área de Psicopedagogía) se pasan pruebas y baterías relacionadas con el área de la Psicopedagogía.

Se realiza un análisis completo de las capacidades adquiridas por l@s alum@s. Primero, analizamos el cociente intelectual. Posteriormente, se analizarán la memoria, la atención y su nivel de lectura y de escritura.

Su nivel de lectura se evaluará de la siguiente manera:

  1. Tareas de reconocimiento de palabras. Con esto se determina si los problemas son perceptivos o lingüísticos.
  2. Evaluación inicial del nivel lingüístico. Para determinar la posible existencia de dificultades lingüísticas. Para ello se procede de la siguiente forma:
    1. Ruta directa o semántica. Se suele evaluar mediante tareas de “lectura de homófonos” y de “decisión léxica”, aunque también se puede hacer con lectura de palabras regulares e irregulares.
    2. Ruta indirecta o asemántica, también denominada fonológica. Se realizará la evaluación mediante la lectura de palabras de diferente frecuencia y longitud.
  3. Nivel de comprensión. Se basa en el análisis de estructuras sintácticas (emparejamiento de oración con dibujo) y lectura de diferentes tipos de textos, con lo que evaluaremos el manejo de las relaciones semánticas, idea principal del texto, título e inferencias entre otras.

Si fuera necesario, se incluirían en esta evaluación otras áreas (logopedia, neuropsicología y fisioterapia).

¿QUÉ PROFESIONALES DIAGNOSTICAN Y TRATAN LA DISLEXIA?

Generalmente, la Psicopedagogía y la Neuropsicología serían las áreas profesionales más indicadas para realizar una evaluación y un informe diagnóstico.

La validez de un informe, más allá de establecer si existe o no dislexia, está en ofrecer un análisis detallado del nivel de desarrollo de cada habilidad/aprendizaje, relacionada directa o indirectamente con la lectoescritura: capacidades cognitivas y funciones ejecutivas, desarrollo del lenguaje, desarrollo psicomotriz, habilidades perceptivo visuales, procesamiento auditivo y fonológico, desarrollo emocional y social, contexto, apoyos y hábitos y desarrollo explícito de los diferentes procesos y niveles implicados en el aprendizaje lectoescritor.

El logopeda puede llevar toda la parte relacionada con el lenguaje, la comunicación, el habla, las aptitudes psicolingüísticas, el desarrollo lectoescritor y los aspectos sensoperceptivos básicos.

No obstante, lo más apropiado es que la valoración la realice un equipo multidisciplinar, en el que   cada profesional aplique las pruebas que le competen.

Una vez que se ha diagnosticado la dislexia, lo que debemos hacer es empezar a trabajar, siempre acompañado de un especialista que pueda tratar la dislexia. Es imprescindible el uso de una terapia con el objetivo de mejorar el aprendizaje, aunque también es fundamental que la dislexia sea tratada con un programa de estimulación cognitiva. Es destacable que cada persona requiera un plan individualizado que se ajuste a sus características y capacidades.

Las personas con dislexia pueden alcanzar un nivel óptimo de lectura, siempre relacionado con su edad e inteligencia. El tratamiento que se lleve a cabo siempre debe tener en cuenta los puntos fuertes del niño y resaltar sus fortalezas, pues es habitual identificar problemas emocionales o de autoestima en personas con dislexia.

Por todo esto especificado, el mejor profesional para valorar y tratar la dislexia es aquel relacionado con el aprendizaje y la enseñanza, con formación en este campo para que sea conocedor de las características de cada tipo de dislexia.

¿CÓMO TRABAJAMOS LA DISLEXIA EN VITAL?

Una vez finalizada la evaluación y obtenido el informe, podremos saber si el/la alumno/a presenta o no dislexia. En caso de presentar dislexia, se elaborará un programa didáctico individualizado y específico usando como referencia los puntos débiles identificados en la evaluación. Se seleccionará el material más adecuado a las dificultades y capacidades de cada paciente.

Generalmente se trabajará de forma concreta, dependiendo de la edad y el nivel educativo de cada alumno/a y los resultados obtenidos de la evaluación.

Para el trabajo de la dislexia, nos centraremos sobre todo en los aspectos relacionados con la lectura.

Concretamente basaremos nuestro trabajo en:

  1. Aumentar el interés por la lectura.
  2. Utilizaremos sus libros de texto para obtener los fonemas, las sílabas o las palabras que aún no tiene adquiridas. De esta forma acercaremos sus debilidades a su necesidad diaria.
  3. Reforzar la conciencia léxica y la conciencia silábica, afianzando todas las correspondencias G-F utilizando estrategias de conciencia fonémica y aprendizaje participativo, significativo, sistemático y multisensorial y trabajar la diferenciación de las distintas estructuras silábicas más frecuentes de nuestro idioma.
  4. Reforzar la lectura global de palabras ampliando su almacén léxico.
  5. Ampliar el vocabulario del alumno, adquiriendo nuevos significados de las palabras.
  6. Mejorar su velocidad lectora, ritmo y entonación.
  7. Comprender lo que lee.
  8. Leer en voz alta para adquirir precisión, velocidad y expresión en la lectura.
  9. Aumentar su memoria de trabajo y capacidad de concentración.

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